lunes 4 de abril de 2011

Que tenemos que hablar de muchas cosas...

¿Pero tantas te quedan por hablar?

Desde hace meses parece que todo se te vuelve a estancar, no hay avance, no hay nada nuevo, no encuentras nada mas que tus obligaciones diarias como meta para estar ocupado en algo que te acomode en un futuro que no le encuentras ningún sentido. Te falta algo, necesitas con desesperación ese algo que te complete, lo necesitas con desesperación para no encontrarte con otro parón, está ahí fuera pero no sabes buscarlo.

Vuelven aparecer la ansiedad, el crujir de estómagos y desaparecer el sueño, lentamente, poco a poco, no quieres perderte otra vez ni en silencio ni gritando, pero tienes miedo, tienes miedo porque sabes que te falta algo.

Las casualidades aparecen, siempre, ¿Porque has abierto ese libro hoy? ¿y esas fotos? ¿y esa canción? ¿porqué ha aparecido esa ropa que dejaste de usar en el fondo del armario?. Justo hoy, cuando no dejabas de dar vueltas a las cosas las ultimas madrugadas.

Avanzas, vas creciendo, pero no consigues lo que realmente te llene y no hay vuelta atras, sientes que has perdido cosas irremplazables que no volverás a sentir nunca y te aterra el mero hecho de solo pensar que no hay mas que eso, que ahí quedo.

Y sigue pasando el tiempo, y sigues abrazando a la almohada buscando ese hueco junto a la pared que alguien llene para comenzar a sentirte algo mejor.


Buenas o malas tus palabras son tuyas, con ellas te expresas, desahogas y sientes y nada ni nadie debe impedir que dejes de escribir.







Son casi las 5, sigamos...

...compañero del alma, compañero.